La habituación consiste en la disminución de una respuesta ante la presencia repetida de un determinado estímulo.

Es la capacidad de adaptarnos a los cambios que van sucediendo.

Es un aprendizaje que se produce a nivel del sistema nervioso central, mediante la actividad de grupos de neuronas que dejan de responder, ante cierto grupo de estímulos.

Se basa, en asimilar que un estímulo no es importante, porque no tiene consecuencias que necesiten consideración, por lo que dejamos de responder

¿Qué sucede con el acúfeno?

Cuando aparece un sonido nuevo, sin la presencia de una fuente sonora que lo genere, te parece que es algo importante y se incrementa su percepción por el efecto contrario a la habituación, excesiva atención. Es un proceso natural, por la novedad y desconocimiento de la sensación sonora interna.

Aparecen los pensamientos negativos y emociones negativas,  generada por los miedos a padecer posibles enfermedades.

En acúfeno, la habituación fue propuesto por Hallam en 1984, más tarde muchos estudios han demostrado este principio a través de entrenamiento, aunque en muchos pacientes se produce de forma natural, al tiempo de padecer acúfeno y sin entrenamiento específico.

¿Qué puedes lograr adquiriendo habituación al acúfeno?

Lo que logras con la habituación, es no percibir el acúfeno de forma consciente, a menos que lo quieras oír, en esos casos, se puede buscar y claro que se encuentra porque sigue ahí, claro que ya no molesta, ni genera alerta.

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Tipos de Acúfeno

La habituación, no depende de las características físicas, timbre e intensidad, del acúfeno.

Depende de Preocupaciones y emociones negativas

No podemos afirmar que es más difícil de habituarse con uno u otro acúfeno, sea este grave, agudo, muy alto o bajo en intensidad o volumen. Estudios han demostrado que no existe relación ente las características físicas del sonido que se escucha y el grado de molestia.

Es  importante, organizar los tratamientos y los pronósticos de los mismos, en relación a grado de molestia y la afectación en la vida cotidiana y no en relación a las variables psicoacústicas, como timbre (frecuencia) e intensidad.

La molestia, depende de otros parámetros, como el miedo, la preocupación por lo desconocido, el grado de alerta que genere y que es diferente en cada persona.

Pongamos un ejemplo, piensa en la primera vez que utilizaste gafas, lentes, de vista o de sol, o cualquier prenda de ropa, unos zapatos nuevos, es una sensación extraña, pero pronto pasa inadvertida, en horas o días,  no te genera ninguna sensación de agobio, miedo o ansiedad. Principalmente porque se ha producido la habituación a esa novedad, sin que ni siguiera te dieras cuenta que estaba sucediendo.

Otro ejemplo, dirigido a un sonido interno, la deglución, tragar  implica mucho más ruido que cualquier acúfeno, tragamos cada 3 minutos y nadie está pendiente del sonido que produce, nuestro cuerpo genera permanentemente sonidos que no escuchamos, aunque son sonoros y si le prestamos atención podemos escucharlos.

Te estarás preguntado, cual es el motivo que no escuchemos este tipo de ruido.

La respuesta es que este tipo de ruidos y sonidos que también se producen en el interior de nuestro cuerpo no generan alerta, porque no te preocupan.

Te sugiero que intentes hacer ejercicio como este: tragar, masticar, toser. Escucha y compara.

Si hace poco tiempo que tienes un acúfeno, procura no aprenderlo, minimizar el tiempo que los escuchas, no lo busques, busca otros sonidos y no hagas conjeturas, sobre el futuro y los problemas que este nuevo sonido puede generar.

Tu puedes ayudar, si sabes cómo, a no generar un “acúfeno problema”

Si hace mucho tiempo que lo tienes, y no te molesta. Fantástico, no es necesario comenzar a prestarle atención ahora.

El cerebro, tiene un nivel elevado de plasticidad neural y puede habituarse a cualquier señal sensorial que no tenga asociaciones negativas.

En todos los casos es importante visitar al médico, para que realice una evaluación y diagnóstico de tu acúfeno.

Opciones de Acúfeno:
  1. El acúfeno puede desaparecer espontáneamente.
  2. El acúfeno puede mejorar con los tratamientos médicos.
  3. Si no ocurre, se puede reentrenar, para que no genere reacciones adversas y no se perciba como una molestia, por el mecanismo habituación.